Enseñanzas de Wildlife
No me vuelvo a enamorar de ti, melena hogareña, de tu mote de intelectual trasquilada
no me vuelvo a zambullir en seco en tu seco sexo verde y desornamentado.
no me vuelvo a enamorar de tu madurez de adulto resignado.
Odio pensar en cosas nimias cuando besas mi cuello con tu viscoso y sanguinolento labio.
Te odio por sobre toda línea remarcada, odio tu orden inocuo, tu mente maquilada
odio tu estupidez rapante y tu imaginación perfectamente educada.
Odio la angustia de panóptico que ejerce sobre mí tu prejuicioso modo de querer
odio que tengas un modo de querer, tan soez y tan prefabricado
odio tus palabras técnicas y tu corazón de cocodrilo.
Quiero vida salvaje, mono apresurado, quiero las patas de un gato asilvestrado
quiero trasponer mis dolores entre los ladrillos
en las fatuas sonrisas de los gordos entristecidos
quiero las patas de un gato asilvestrado
quiero dejar de joder los tapetes y los sillones
como si fuera un perro que come el tuétano que le arrojan los locutores.
no me vuelvo a fascinar con tu magia de salón de fiestas
donde el plástico de las cuarentonas compite con el léxico jocoso y hueco de las hienas quinceañeras.
Ojalá viniera una ola de esquizoides a cortar flores en las laderas de estos montes
donde se erigieron los mitos novedosos que ahora yacen obsoletos.
quiero tener las patas asilvestradas de un gato trotaperros.
éste me gustó más!. Saludos Pao
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